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Cortisol alto y oxitocina baja: la combinación letal

Cortisol alto y oxitocina baja: la combinación letal

En el día a día de los equipos, el estrés suele normalizarse, pero cuando se mantiene en el tiempo eleva el cortisol y genera un estado de alerta constante que afecta al rendimiento, la gestión de tareas y las relaciones. En paralelo, la oxitocina, vinculada a la confianza, la empatía y el vínculo social, disminuye, lo que se traduce en equipos más tensos, con menor colaboración y una comunicación más superficial, aunque a primera vista no siempre sea evidente.

Un equipo en alerta constante pierde capacidad de conexión

A partir de ahí, cobra especial importancia introducir pequeños ajustes que ayuden a equilibrar el ritmo del equipo:

  • Introducir pausas estructuradas en la jornada. No se trata solo de parar unos minutos, sino de generar espacios de desconexión mental. Por ejemplo, evitar reuniones seguidas sin margen para descansar, promover pausas entre bloques de trabajo o reservar momentos del día sin pantallas ayuda a reducir el nivel de activación.
  • Fomentar la conexión en el equipo. Reservar pequeños momentos para interactuar sin presión, como un café o una breve conversación al empezar una reunión, mejora el ambiente y facilita la colaboración.
  • Revisar la carga y el ritmo de trabajo. Evitar agendas saturadas, limitar la urgencia constante o priorizar de forma clara ayuda a que el equipo no trabaje siempre en modo reactivo.
  • Dar ejemplo desde el liderazgo.Cuando los responsables respetan pausas, evitan enviar mensajes fuera de horario o priorizan conversaciones más pausadas, se genera un entorno más equilibrado de forma natural.
  • Proteger espacios de concentración. Reducir interrupciones, agrupar reuniones en determinadas franjas o establecer momentos sin mensajes internos permite que las personas trabajen con más foco y menos saturación.