Hay un lunes de enero al que, desde hace años, se le ha colgado la etiqueta de “el día más triste del año”. Blue Monday lo llaman, aunque la realidad es que no hace falta que el calendario lo subraye para notar que, a estas alturas, el cuerpo va más lento y que la motivación no siempre acompaña.
Un mal día no define una mala etapa, solo pide un poco más de cuidado
Más que obligarse a estar bien o a hacer grandes cambios de golpe, suele funcionar muy bien apoyarse en pequeños hábitos que sostienen el ánimo sin exigir más energía de la que tenemos.
Gestos sencillos, realistas y fáciles de mantener ¡incluso en días grises!
- Muévete de verdad, aunque sea poco tiempo. Esto no va de superarse ni de empezar el año en modo Iron Man, sino de salir a correr un rato o a nadar antes de trabajar, ir andando a algún sitio en lugar de coger el coche o darte una vuelta rápida para despejarte… ¡muchas veces es justo lo que el cuerpo y la cabeza necesitan!
- Ponle banda sonora al día. La música interfiere en el estado de ánimo mucho más de lo que te puedas llegar a imaginar. Por eso es importante contar con una playlist que te motive mientras te arreglas, una canción que te anime de camino al trabajo o música de fondo mientras haces tareas sencillas para cambiar el tono de la jornada sin esfuerzo.
Haz pausas sin justificarte. Levantarte a por un café, estirar las piernas, asomarte un momento a la ventana o cambiar de espacio unos minutos también es cuidar la salud mental, aunque no venga en la lista de tareas ni tenga un hueco oficial en la agenda.
Guárdate algo agradable para después. Quedar para dar un paseo, ir al cine, preparar una cena que te guste o simplemente reservarte un rato para no hacer nada convierte el día en algo más llevadero y evita esa sensación de “solo trabajo y rutina”.