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LA ASTENIA PRIMAVERAL TAMBIÉN PUEDE INFLUIR EN LA CAÍDA DEL CABELLO

Con la llegada de la primavera y el cambio de hora, muchas personas experimentan cansancio, irritabilidad o dificultad para concentrarse. Este conjunto de síntomas, conocido como astenia primaveral, forma parte del proceso de adaptación del organismo al cambio de estación.
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LA ASTENIA PRIMAVERAL TAMBIÉN PUEDE INFLUIR EN LA CAÍDA DEL CABELLO

Con la llegada de la primavera y el cambio de hora, muchas personas experimentan cansancio, irritabilidad o dificultad para concentrarse. Este conjunto de síntomas, conocido como astenia primaveral, forma parte del proceso de adaptación del organismo al cambio de estación. Durante este periodo el cuerpo reajusta distintos ritmos biológicos, especialmente los relacionados con el sueño, la energía y la respuesta al estrés, lo que puede provocar fatiga, somnolencia diurna o dificultades de concentración durante las primeras semanas.

Cómo afectan los cambios estacionales al ciclo natural del cabello

Este proceso de adaptación no solo influye en el estado de ánimo; también puede alterar algunos procesos fisiológicos, como el ciclo natural del cabello. Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), cada pelo pasa por tres fases a lo largo de su desarrollo: una etapa de crecimiento o fase anágena, que puede durar entre dos y seis años; una fase de transición o catágena, de unas tres semanas; y una fase final de reposo y caída, conocida como telógena, que se prolonga durante tres o cuatro meses.

Durante este ciclo es habitual perder entre 80 y 100 cabellos al día, que posteriormente son reemplazados por nuevos en fase de crecimiento. Sin embargo, cuando el organismo atraviesa periodos de adaptación fisiológica —como puede ocurrir con la astenia primaveral— es posible que un mayor número de folículos entre al mismo tiempo en fase de reposo. Esto no significa necesariamente que exista un problema capilar, sino que el propio ajuste del cuerpo al cambio de estación puede hacer que la caída resulte más visible durante un tiempo limitado.

5 hábitos que pueden ayudar a reducir la caída estacional del cabello 

Por todo ello, los expertos de Cigna Healthcare, señalan que adoptar ciertos hábitos saludables puede ayudar al organismo a adaptarse mejor al cambio de estación y favorecer el equilibrio del ciclo capilar.

  1. Ajustar progresivamente los ritmos de sueño. Mantener horarios de descanso regulares, evitar la exposición a pantallas antes de dormir y procurar un sueño reparador ayuda al organismo a adaptarse de forma gradual a esta transición estacional. Un descanso adecuado contribuye además a regular hormonas relacionadas con el estrés, como el cortisol, cuyo desequilibrio puede influir en el ciclo de crecimiento del folículo piloso.
  2. Priorizar nutrientes fundamentales para el crecimiento capilar. Durante los cambios estacionales, cuando el organismo puede experimentar mayor fatiga, mantener una alimentación equilibrada resulta especialmente importante. Consumir alimentos ricos en proteínas, hierro, zinc, biotina y vitaminas del grupo B, presentes en pescados, huevos, legumbres, frutos secos o verduras de hoja verde, ayuda a favorecer la síntesis de queratina y a proporcionar al folículo los nutrientes necesarios para mantener un crecimiento saludable.
  3. Favorecer la circulación en el cuero cabelludo. Los cambios hormonales y la fatiga propios de la astenia primaveral pueden reducir la microcirculación del cuero cabelludo, dificultando que los folículos reciban oxígeno y nutrientes. Esto contribuye a que la fibra se vuelva más frágil y la caída sea más evidente. Realizar masajes suaves al lavar el pelo o cepillarlo con cuidado estimula la circulación local y mejora el entorno de los folículos. Evitar peinados muy tirantes también protege la raíz y ayuda a mantener la resistencia de la fibra.
  4. Reducir el impacto del estrés estacional. El estrés fisiológico puede afectar a distintos procesos del organismo, incluido el ciclo capilar. Incorporar rutinas que favorezcan el bienestar general, como ejercicio moderado, paseos al aire libre o técnicas de relajación, puede ayudar a equilibrar la respuesta del organismo ante el cambio de estación.
  5. Proteger la fibra capilar tras los meses de invierno. Durante el invierno, el frío, la calefacción y la baja humedad ambiental pueden resecar y debilitar la fibra capilar. Con la llegada de la primavera es recomendable prestar especial atención a su cuidado para favorecer su recuperación. Limitar el uso excesivo de herramientas térmicas, espaciar tratamientos químicos agresivos y utilizar productos adaptados al tipo de pelo puede ayudar a reducir la fragilidad y prevenir la rotura, que a menudo se confunde con caída.