Madrid

LA INCORPORACIÓN AL PRIMER EMPLEO, UN MOMENTO DECISIVO PARA DEFINIR LA TRAYECTORIA PROFESIONAL DE LOS JÓVENES

La incorporación al primer empleo marca el comienzo de una nueva etapa para muchos jóvenes.
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LA INCORPORACIÓN AL PRIMER EMPLEO, UN MOMENTO DECISIVO PARA DEFINIR LA TRAYECTORIA PROFESIONAL DE LOS JÓVENES

La incorporación al primer empleo marca el comienzo de una nueva etapa para muchos jóvenes. Es un momento de aprendizaje, crecimiento y descubrimiento, en el que empiezan a desenvolverse en un entorno profesional, integrarse en un equipo y asumir nuevas responsabilidades. Y aunque suele afrontarse con ilusión, también es normal que surjan dudas sobre cómo desenvolverse, responder a las expectativas o saber cuándo pedir ayuda.

Empezar a trabajar en un mercado laboral exigente

Los primeros pasos de muchos profesionales junior tienen lugar en un mercado laboral en el que los jóvenes siguen registrando mayores tasas de desempleo y temporalidad. Según el último Informe Trimestral de Jóvenes y Mercado de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Economía Social, el paro entre las personas de 16 a 24 años se sitúa en el 24,5%, más del doble que entre el conjunto de trabajadores y la segunda tasa más alta de la Unión Europea.

A esto se suma que, en el primer trimestre de 2026, el 41,3% de los jóvenes de esta franja tenía un contrato temporal. Un contexto que puede aumentar la presión al comenzar la trayectoria profesional y que hace especialmente importante que las organizaciones faciliten una buena acogida y acompañen a los jóvenes en sus primeros pasos.

5 estrategias para acompañar a los jóvenes en su primer empleo

En este contexto, los expertos de Cigna Healthcare ofrecen una serie de recomendaciones para convertir la primera experiencia laboral de los jóvenes en una etapa vital de aprendizaje y crecimiento profesional:

  1. Hacer que el primer día no se sienta como un salto al vacío. El onboarding empieza antes del primer día. Un correo de bienvenida, presentar al equipo o compartir cómo son las dinámicas habituales puede ayudar a los jóvenes a reducir dudas e inseguridades, conocer mejor la organización y sentirse parte de ella desde el principio.
     
  2. Fomentar un mentoring basado en la confianza. Los primeros meses en un empleo suelen estar llenos de dudas que no siempre aparecen en un manual. Contar con una persona de referencia ayuda a resolverlas, entender mejor la organización y ganar confianza. Reuniones periódicas, conversaciones para compartir inquietudes o una hoja de ruta con los principales aprendizajes pueden facilitar esta incorporación desde el inicio.
     
  3. Ofrecer herramientas formativas para construir su camino profesional. Un plan de formación personalizado permite ofrecer a cada incorporación los recursos que necesita para avanzar. Además de conocimientos técnicos, puede incluir contenidos para desarrollar competencias como la comunicación, la gestión del tiempo, el trabajo en equipo o la inteligencia emocional.
     
  4. Crear una cultura en la que equivocarse no de miedo. Los errores forman parte del aprendizaje, especialmente al comenzar la trayectoria profesional. Crear un entorno en el que puedan compartirse y analizarse con naturalidad ayuda a perder el miedo a equivocarse, aprender más rápido y afrontar nuevas responsabilidades con mayor seguridad.
     
  5. Reconocer los pequeños avances, no solo los grandes resultados, y potenciar la innovación. Reconocer los pequeños avances de quienes empiezan, como presentar una idea, ganar autonomía o asumir nuevas responsabilidades, ayuda a reforzar su confianza y motivación. Además, su mirada fresca puede aportar nuevas ideas y mejoras a la propia organización.