Bienestar digestivo en verano: cinco claves para la cena estival perfecta

Recomendaciones para mantener sano tu sistema digestivo

“¿Qué cenamos hoy?”

Esta pregunta, que se repite con frecuencia a lo largo de todo el año, se hace especialmente relevante en verano. El cambio de hábitos fruto de las vacaciones, los viajes, el aumento de actividades de ocio nocturno y otros muchos factores propios de esta época hacen que la última comida del día quede relegada a un segundo plano, con el consecuente impacto en nuestro bienestar digestivo.

Por esta razón, es fundamental otorgar a la cena la importancia que se merece, al mismo nivel que el desayuno o el almuerzo. Además de ser indispensable para el buen funcionamiento del organismo durante la noche, ejerce un papel fundamental en el ritmo metabólico, y es una aliada para el descanso nocturno, ayudándonos a conciliar el sueño.

¿Cómo podemos preparar la cena veraniega perfecta?

  • Elige cenas ligeras a base de verduras, frutas u hortalizas. Con el aumento de las temperaturas, el cuerpo pide cenas ligeras y frescas, que ayuden a descansar bien por las noches. ¡No te prives!

 

  • Escoge frutas de temporada ricas en agua. La sandía, el melón o la piña están compuestas por agua en un porcentaje muy alto, por lo que ejercen un efecto saciante. Además, son diuréticas, lo que contribuye a mejorar problemas de retención de líquidos.  

 

  • Opta por pescado o carnes magras. Los pescados azules, fuente de ácidos grasos Omega 3, o carnes blancas como pollo o conejo son algunas buenas alternativas frente a otras opciones proteicas más ricas en grasas.

 

  • Ten en cuenta el método de cocción. Además de ser las opciones más sencillas y sabrosas, los alimentos hervidos, a la plancha, al horno o al vapor favorecen el bienestar digestivo.

 

  • ¡Cuidado con los helados! Tienen un alto contenido de azúcar, lo que los convierte en una opción muy calórica. Modera su consumo a momentos puntuales, y en ningún caso sustituyas la cena por un helado.