EL ESTUDIO CIGNA 360° WELLBEING SURVEY 2018 MUESTRA UN RETROCESO EN LA SALUD Y BIENESTAR DE LOS ESPAÑOLES, Y SÓLO MEJORAN LOS NIVELES DE SATISFACCIÓN EN EL ENTORNO LABORAL

Entre las causas más destacadas de este descenso se sitúan la falta de tiempo de calidad para amigos y aficiones. Además, el estudio demuestra que España es uno de los países peor preparados para afrontar la vejez y que menos sufre el estrés.

En Cigna hemos presentado a nivel global los primeros datos de la encuesta Cigna 360° Wellbeing Survey 2018, consolidada como uno de los estudios de referencia acerca de las percepciones y preocupaciones en bienestar de las personas a lo largo del mundo. En su cuarta edición, la más global realizada hasta la fecha ya que abarca 23 países, los datos reflejan un retroceso generalizado en la salud y bienestar de los españoles.

El bienestar social es el uno de los puntos más afectados, ya que entre las causas más destacadas de este descenso se sitúan la falta de tiempo de calidad para amigos y aficiones. Así,  esta percepción desciende nueve puntos, al pasar de unas cifras de 65,6 sobre 100 en 2017, a un 56,7 en 2018. Además, carecer de tiempo suficiente para hacerse cargo de la salud de los padres o la capacidad para hacer frente a las necesidades financieras de los hijos son los dos principales problemas que marcan la caída del índice de satisfacción del contexto familiar. En cuanto a la salud física, la calidad del sueño marca la diferencia.

Como dato positivo, la encuesta Cigna 360° Wellbeing Survey 2018 señala la mejora en la percepción de bienestar en el entorno laboral, aumentando 1,4 puntos respecto a los datos registrados el año pasado y situándose en 66 puntos sobre 100. La satisfacción personal en el trabajo es el principal motivo de este incremento, ya que se trata de un factor mucho más valorado en nuestro país que la cuestión salarial.

España, uno de los países menos estresados a nivel mundial

En cuanto al nivel de estrés que manejamos los españoles, no hay señales de alarma. El estrés no es una preocupación en nuestro país, y a escala global también es uno de los países menos afectados, ya que sólo uno de cada 10 encuestados reconoce que vive con unos niveles de estrés inmanejables.

Esta relativa tolerancia al estrés tiene su origen en la estrecha relación de confianza que mantienen los españoles con sus familiares y amigos, así como la práctica de ejercicio y el hecho de dormir más tiempo. Sin embargo, no es un tema que se aborde en las empresas: alrededor del 60% de los encuestados asegura no disponer de un programa de salud y bienestar en el trabajo. Además, muy pocos encuestados están dispuestos a buscar apoyo psicológico para lidiar con el estrés, sobre todo en el caso de los millennials.

¿Están los españoles preparados para la vejez?

La respuesta a esta pregunta no es muy halagüeña, y podemos decir que, en comparación con otros países, los españoles no estamos preparados para afrontar esta etapa: sólo la mitad de los encuestados dice estar listo para mantener una vida social activa en estos años.

Además, sólo uno de cada tres cree que será capaz de hacerse cargo de su familia y del incremento del coste médico que supone el hacerse mayor. En este sentido, uno de cada cinco encuestados tiene miedo al aislamiento, mientras que un número similar de personas prevé la posibilidad de necesitar algún tipo de asistencia. En relación a este último punto hay un dato muy llamativo: el 25% de los encuestados creen que al llegar a la vejez estarán solos sin nadie que los cuide, un dato muy similar a la media global.

Uno de cada ocho españoles dependerá de un seguro para cubrir los costes médicos

En términos generales, los españoles apuestan por la sanidad pública, y los datos del estudio corroboran esta afirmación al indicar que España es el país con mayor dependencia en este aspecto en la escala global. No obstante, uno de cada ocho españoles disfruta o tiene previsto contratar un seguro médico para cubrir un posible incremento de sus costes médicos.

Además, los datos demuestran que la percepción generalizada en nuestro país es que tanto el sistema público como el privado cuentan con una calidad del servicio muy similar. Lo que aporta un valor añadido, según indican los encuestados, es la rapidez del sistema privado. En cuanto a la experiencia, los costes y los proveedores médicos, la balanza se inclina hacia la sanidad pública.

Por último, en lo que se refiere al posible uso de datos personales, los españoles dan mucha importancia a la transparencia en el tratamiento de esta información. Alrededor del 25% estaría dispuesto a compartir cualquier aspecto de su historial si el beneficio se tradujese en una mejora de la atención médica en casos de emergencia, detección de enfermedades y ahorro de costes en salud.