Madrid

LA TROMBOSIS DEL VIAJERO, EL PELIGRO INVISIBLE DE PERMANECER HORAS INMÓVIL DURANTE UN TRAYECTO LARGO

Con las vacaciones de verano llegan también algunos de los trayectos más largos del año.
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LA TROMBOSIS DEL VIAJERO, EL PELIGRO INVISIBLE DE PERMANECER HORAS INMÓVIL DURANTE UN TRAYECTO LARGO

Con las vacaciones de verano llegan también algunos de los trayectos más largos del año, por lo que muchas personas pasan varias horas seguidas en coche, tren o avión. Sin embargo, entre el equipaje, los horarios y las ganas de llegar al destino, es fácil olvidar el efecto que la falta de movimiento puede tener sobre la circulación. Y es que, a partir de las cuatro horas de escasa movilidad aumenta el riesgo de sufrir una trombosis venosa profunda, conocida como trombosis del viajero, especialmente en trayectos de más de ocho horas.

¿Por qué los viajes largos del verano pueden poner a prueba la circulación?

El elevado volumen de desplazamientos previsto para este verano hará que esta situación se repita con mayor frecuencia. Según la Dirección General de Tráfico (DGT), entre julio y agosto se realizarán más de 104 millones de viajes de largo recorrido por carretera, un 3,7% más que el verano anterior. Además, la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) prevé un incremento del 5,7% en la oferta de asientos respecto al mismo periodo de 2025. Precisamente por su asociación histórica a los vuelos de larga distancia, esta complicación ha pasado a conocerse popularmente como síndrome de la clase turista. Sin embargo, esta denominación puede resultar engañosa, ya que el verdadero factor de riesgo no es viajar en avión ni el tipo de billete, también puede producirse durante trayectos largos en coche, autobús o tren. 

La explicación está en el papel que desempeñan los músculos de las pantorrillas, conocidos como el «segundo corazón» porque ayudan a impulsar la sangre desde las piernas hasta el corazón. Cuando ese movimiento se interrumpe durante varias horas, el retorno venoso pierde eficacia, la circulación se ralentiza y puede favorecer la formación de un coágulo en las venas profundas. Si este se desprende y llega a los pulmones, puede provocar una embolia pulmonar, una complicación potencialmente grave que requiere atención sanitaria urgente.

Cinco consejos para prevenir la trombosis del viajero durante los desplazamientos

Para reducir este riesgo, los expertos de Cigna Healthcare recomiendan actuar antes y durante el desplazamiento con medidas sencillas que ayuden a romper los periodos de inmovilidad y a mantener activa la circulación:

  1. Interrumpir la inmovilidad con regularidad. Es recomendable interrumpir la inmovilidad de forma periódica, ya que unos minutos de movimiento ayudan a reactivar el retorno venoso. En avión o tren, siempre que sea posible, se aconseja levantarse y caminar por el pasillo cada una o dos horas. Y si el viaje es en coche, conviene hacer paradas regulares para estirar las piernas antes de continuar.
     
  2. Evitar posturas que dificulten la circulación. Cruzar las piernas durante periodos prolongados, mantener las rodillas excesivamente flexionadas o apoyar bolsos y equipaje sobre ellas puede limitar el movimiento y ejercer una presión innecesaria. Contar con espacio para cambiar de postura y mover los pies con frecuencia ayuda a reducir los efectos de permanecer sentado.
     
  3. Realizar ejercicios sencillos desde el asiento. Cuando no sea posible levantarse, se pueden elevar varias veces los talones manteniendo apoyadas las puntas de los pies, levantar después las puntas sin despegar los talones y realizar círculos con los tobillos en ambos sentidos. Estos movimientos apenas requieren unos segundos y ayudan a activar la musculatura que favorece el retorno de la sangre hacia el corazón.
     
  4. Mantenerse hidratado y viajar con ropa cómoda. Beber agua de forma regular ayuda a mantener una buena fluidez de la sangre y a prevenir la deshidratación, aunque no sustituye la necesidad de moverse. También conviene moderar el consumo de alcohol y elegir prendas holgadas y calzado cómodo que no compriman la cintura, las ingles, los muslos o los tobillos y permitan caminar y realizar ejercicios con facilidad.
     
  5. Valorar los factores de riesgo antes de salir. Las personas con antecedentes de trombosis, una cirugía reciente, cáncer, embarazo, movilidad reducida o alteraciones de la coagulación deberían consultar con un profesional sanitario antes de realizar un trayecto prolongado. El uso de medias de compresión o medicamentos anticoagulantes solo debe contemplarse tras una valoración médica individual y nunca por iniciativa propia.