TRES FALSOS MITOS SOBRE EL SISTEMA DE TRABAJO CON METODOLOGÍA AGILE

Esta forma de trabajar parte de la creencia de que las personas y sus interacciones son la base que permite la optimización de procesos y mejora de resultados, fomentando la innovación.
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Nota de prensa predeterminada

La metodología de trabajo Agile está en boca de todos. Esta forma de trabajar, que nació en el mundo del desarrollo de software, tiene una aplicación directa en la gestión de equipos humanos.  Agile busca impulsar el valor humano de todas y cada una de las personas que conforman una organización, promoviendo el trabajo en equipo y el espíritu de mejora continua, como vía para optimizar procesos, facilitar la consecución de objetivos y fomentar la innovación.

Sin embargo, todavía existen muchos mitos alrededor del sistema de trabajo Agile:

MITO #1: Agile es solo para IT
La realidad...

Aunque el sistema de trabajo Agile es muy conocido en el ámbito de desarrollo de software, sus posibilidades prácticas dentro de una organización van mucho más allá. Así, áreas como Finanzas, Operaciones e incluso Recursos Humanos pueden obtener resultados muy positivos con la implementación de esta metodología de trabajo. Tanto es así que muchas compañías, entre ellas Bank of America, Tesla o GE, han adoptado el sistema Agile para mejorar sus procesos internos de desarrollo de producto, y asegurar así su agilidad en la respuesta a las necesidades del mercado.


MITO #2: Usar Agile implica sacrificar la calidad 
La realidad...

La calidad está en la esencia de la metodología Agile. De hecho, los proyectos Agile tienen un 28% más de éxito que los proyectos tradicionales por una razón: permite involucrar al cliente en una fase más temprana del proyecto. Esto posibilita que las soluciones se ofrezcan con mayor frecuencia, y por tanto, implica una entrega final más satisfactoria.


MITO #3: Si no pertenezco a un equipo Agile no tengo por qué practicarlo
La realidad...

Agile es una tendencia al alza, por lo que es posible que en los próximos años entres a formar parte de un equipo Agile. Una buena manera de prepararse para esto es adoptar ciertas costumbres ‘ágiles’: mantener reuniones eficientes siguiendo una agenda clara, buscar permanentemente el feedback de clientes, priorizar el trabajo a corto plazo sin perder de vista la perspectiva general, y aprender de los errores como una vía para mejorar.